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Salen al mercado nuestros primeros melocotones embolsados

Nuestros almacenes han comenzado a recibir y procesar las primeras variedades de melocotones embolsados de nuestra cosecha. Los melocotones amarillos se comienzan a coger a mitad de julio y su cosecha se prolongará hasta finales de octubre. Durante estos meses van escalonándose las diferentes variedades según su maduración más temprana o tardía. Las primeras en recogerse son la Carson y Catherine mientras que las últimas son Miraflores, Jesca y Calante. Toda nuestra producción se embolsa en el árbol para preservar al fruto de ataques externos y garantizar su calidad. Llegado su momento óptimo de maduración, se recolectan con la bolsa y son trasladados al almacén.

Una vez en nuestras naves, los melocotones pasan a la cadena de producción, donde se les retira la bolsa y se lavan antes de seleccionar pieza a pieza por su tamaño y calidad, retirándose para otros usos los que no pasan nuestros parámetros de calidad para su consumo en fresco. Colocados en barquillas uno a uno, están listos para su distribución en los principales mercados mundiales.

 

Melocotón embolsado… de La Almunia de Doña Godina

La totalidad del melocotón que se cultiva y comercializa por Frutalmunia se embolsa para preservarlo de las agresiones externas. Este método de cultivo permite obtener unos frutos más sanos y libres de los tratamientos que se dan en los árboles. Hace aproximadamente una semana que comenzamos con la ardua tarea de embolsar uno a uno cada fruto. Antes se procedió al aclareo para dejar en el árbol únicamente la producción apropiada para el correcto crecimiento del fruto. En Frutalmunia se embolsan todas las variedades, desde las más tempranas, como la Catherine, que se cosechará en mes y medio aproximadamente, hasta las más tardías, como Miraflores, Calante o Jesca. Este trabajo extra nos permitirá llevar a nuestros clientes una fruta de primera calidad cultivada en las mejores condiciones.

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¿Cómo controlamos el momento óptimo para la recolección?

Cada vez que vamos al campo controlamos la evolución de cada uno de los frutos de nuestras parcelas. Estimar cuándo hay que comenzar a recolectar cada una de las especies de fruta y sus diferentes variedades es clave para que lleguen al mercado en su momento óptimo. Hay dos cuestiones clave a la hora de decidir si una fruta está lista para su recolección: el grado de azúcar y la dureza. Para estimar cada uno de estos parámetros nos servimos de instrumentos muy sencillos que nos facilitan la labor.

El penetrómetro nos permite medir la dureza (consistencia de la pulpa) de la fruta. Lo utilizamos fundamentalmente en la fruta de pepita, aunque igualmente sirve para la fruta de hueso, si bien no es muy frecuente utilizarlo, ya que en la fruta de hueso la dureza se aprecia fácilmente. El grado de consistencia en la fruta de pepita es determinante para la correcta conservación, sobre todo cuando la fruta va destinada a su conservación en cámaras de atmósfera controlada, ya que debe aguantar a largo plazo. La dureza va relacionada con la maduración, por eso no es recomendable almacenar peras ni manzanas por debajo de ciertos parámetros.

Por lo que respecta al azúcar, el refractómetro nos sirve para medir los º Brix (azúcar) de la fruta, tanto de hueso como de pepita. Existen unas tablas de grados para cada variedad y son muchos los clientes que exigen un mínimo de azúcar en toda la fruta que adquieren. Los º Brix influyen también en la conservación, aunque el factor determinante es la dureza que a la vez va relacionada con el azúcar: una menor dureza equivale a un mayor grado de azúcar.

En variedades de manzana, destinadas a media y larga conservación, también utilizamos el test del almidón, que consiste en averiguar la parte proporcional del almidón y azúcar que contienen dichos frutos, relación muy importante a la hora de recolectar para conseguir que la fruta esté en perfecto estado.

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Nuestra fruta va madurando en el campo

El calor del verano y los riegos periódicos van obrando el milagro de hacer que nuestra fruta madure y pueda ser recolectada y preparada para su envío al mercado. Diariamente controlamos el grado de maduración para recolectarlas en el momento óptimo, cuando están los suficientemente maduras y en sazón como para aportar el mejor sabor, pero lo suficientemente enteras como para soportar perfectamente la recolección, manipulado y transporte hasta el mercado y el consumidor. La experiencia nos dice cuándo hay que coger cada pieza, por que es así como se recolectan, pieza a pieza, comenzando por las que están en el exterior de los árboles y en la parte más alta, que son las que más sol reciben y antes alcanzan su grado de sazón.

En estos días, cuando ya hemos finalizado la campaña de la cereza y estamos sacando al mercado melocotones y nectarinas más tempranos, el resto de frutas esperan su turno mientras alcanzan su madurez. Estamos recolectando nectarinas eligiendo las ya maduras y dejando que terminen de madurar las que aún lo requieren. En unos 10 días comenzaremos a recolectar las peras, tanto las Blanquillas como las Conferencia. La manzana aún tendrá que esperar hasta mediados de agosto y primeros de septiembre para poder comenzar a cogerse. Si quieres saber más acerca de las fechas de recolección aproximada de cada variedad puedes consultar el cuadro resumen que incluimos en la web.

Este es tiempo en el que se junta la recolección de las variedades tempranas de melocotón, que se comenzaron a embolsar hace mes y medio, con el embolsado de las variedades más tardías, que se recolectarán durante los meses de septiembre y octubre. El embolsado permite que el fruto madure sin agresiones externas, libre de plagas, de forma uniforme. El resultado, unos frutos extraordinarios que llegan al consumidor en las mejores condiciones y plenos de sabor.